martes, 4 de noviembre de 2014

LAS FARC TIENEN QUE DEJAR LAS ARMAS, DICE EL GOBIERNO EN LA HABANA - amadoucrosnoticias.blogspot.com - bp.

LAS FARC TIENEN QUE DEJAR LAS ARMAS, DICE EL GOBIERNO EN LA HABANA
Lo que digan las Farc no necesariamente es lo discutido y aceptado en la Mesa de Conversaciones -

> La Habana, 2 de noviembre de 2014. Al término del ciclo 30 de conversaciones, el jefe de la delegación del Gobierno de Colombia, Humberto de la Calle, precisó que no habrá paz armada y que una vez se firme el acuerdo, el grupo guerrillero deberá empezar la dejación “es importante aclararles a todos los colombianos el tema de la dejación de armas de manera definitiva y categórica: la premisa básica de todo este proceso es que una vez firmemos un acuerdo final, las Farc deberán iniciar el proceso de dejar de tener armas en su poder”.
> De igual forma explicó que la dejación es un concepto que aplica única y exclusivamente a los grupos armados al margen de la ley con lo cual el Estado, a través de la Fuerza Pública, mantendrá el monopolio de las armas y el uso legítimo de la fuerza y agregó “por eso en ningún caso dejará las armas como resultado de la transición”.
> De la Calle resaltó también el reconocimiento que hicieron las Farc de la responsabilidad que les cabe por todos y cada uno de sus actos de guerra así como de sus derivaciones , lo calificó como un paso importante pero no suficiente “no puedo dejar de señalar que las reflexiones históricas sobre el origen y desarrollo del conflicto o los señalamientos sobre las características y consecuencias militares de la llamada asimetría de la guerra o la atribución de responsabilidad al adversario, la disculpa del “tú también”, si bien tienen cabida en el análisis, no deben ser usados por ninguno de los actores para disminuir la solidez del reconocimiento de responsabilidad por graves crímenes”.
> Finalmente se refirió a la participación del cuarto grupo de víctimas en la Mesa, dijo que las dolorosas historias reflejan la crueldad de la guerra que se ha ensañado contra la poblaciones más vulnerables “estas visitas nos recuerdan por qué estamos adelantando estos diálogos: precisamente para que no haya más víctimas y para que podamos satisfacer sus derechos de manera plena”.
> El próximo ciclo empezará el 18 de noviembre y nueve días después, la Mesa escuchará el último grupo de víctimas, con lo cual se habrá completado la participación de 60 víctimas en los diálogos con las Farc.
> Cordialmente,
> Grupo de Comunicaciones
> Oficina del Alto Comisionado para la Paz - República de Colombia
> Teléfonos:
> En Bogotá: (57 1) 5629300 ext. 3622
> En La Habana: (53) 5-2793543
Declaración Humberto de la Calle
Jefe de la Delegación del Gobierno de Colombia

2 de noviembre de 2014
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Declaración sobre dejación de armas Farc - Humberto de la Calle: 
Concluimos hoy un nuevo ciclo de conversaciones con importantes avances en el tema de las víctimas. Dedicamos las sesiones de trabajo al intercambio de visiones sobre las mejores formas para asegurar la satisfacción de sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación.  
Ha sido un trabajo serio, disciplinado, a veces extenuante. En esto incluyo a la delegación de las Farc. Aquí nadie está de paseo caribeño.
El día de hoy escuchamos el cuarto grupo de víctimas que participó en la Mesa, cuyos testimonios reflejaron la crueldad de la guerra que hemos padecido por décadas. Conocimos de primera mano cómo se ha ensañado la guerra contra los periodistas, los indígenas, las mujeres y la población LGTBI, entre otras. Pudimos reiterar que el conflicto armado ha tenido dinámicas muy diferentes en las distintas regiones del país: desde San José de Apartadó, hasta Barrancabermeja, pasando por Sevilla, Tumaco, entre distintas regiones. Sin embargo, todas, todas las victimas comparten el dolor que nos ha dejado esta larga guerra.  
Como lo hemos dicho en anteriores oportunidades, estas visitas nos recuerdan por qué estamos adelantando estos diálogos: es precisamente para que no haya más víctimas y para que podamos satisfacer sus derechos de manera plena, como tenemos que terminar este conflicto.
Como delegación de Gobierno hemos sido enfáticos en señalar que estamos dispuestos a reconocer a todas las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario sin discriminación alguna. De hecho ya lo hemos hecho varias veces.
Ahora, por su lado, quisiera referirme al pronunciamiento de las FARC sobre su reconocimiento de responsabilidad. Por primera vez se comprometieron públicamente a hacerse responsables de todos y cada uno de sus actos de guerra, así como de sus derivaciones. Este reconocimiento es un paso importante hacia la satisfacción plena de los derechos de las víctimas,  pero no puedo dejar de señalar que las reflexiones históricas sobre el origen y desarrollo del conflicto, o los señalamientos sobre las características y consecuencias militares de la llamada asimetría de la guerra, o la atribución de responsabilidad al adversario, la disculpa del “tu también”, si bien tienen cabida en el análisis, no deben ser usados por ninguno de los actores para disminuir la solidez del reconocimiento de responsabilidad por graves crímenes, el cual debe ser nítido, sólido, sin contramarchas.      
Pasando a otro punto, no sobra recordarles a los colombianos que una cosa son las intervenciones de las FARC a través de los medios de comunicación, en las cuales dan a conocer sus ideas y propuestas, y otra los acuerdos a los que efectivamente se llega en la Mesa.
Hay afirmaciones que el gobierno no comparte, sin que sea necesario que se establezca una nociva negociación a través de los medios en un pugilato de afirmaciones y refutaciones que a nada conduce. Pero debe quedar claro: lo que digan las FARC no necesariamente es lo discutido y aceptado en la Mesa de Conversaciones. 
Sin embargo, hay casos que por su delicadeza, en cambio, si requieren un pronunciamiento de nuestra parte. Por ejemplo, es importante aclararles a todos los colombianos el tema de la dejación de armas de manera definitiva y categórica: la premisa básica de todo este proceso es que una vez firmemos un acuerdo final,  las FARC deberán  iniciar el proceso de dejar de tener armas en su poder. Existen cientos de lecciones aprendidas en el mundo y en Colombia, sobre cómo dejar las armas.

Por eso, más allá de cuál sea el mecanismo que se escoja, los colombianos pueden estar seguros de que las  FARC no mantendrán sus armas si se llega a un Acuerdo. La dejación es un imperativo que debe conducir a que no haya una paz armada.
De otro lado, la dejación de las armas  es un concepto que aplica única y exclusivamente a los grupos armados al margen de la ley. La Fuerza Pública, por mandato constitucional, está instituida para proteger a la población colombiana y ostenta el monopolio legal de las armas y el uso legítimo de la fuerza. Por eso en ningún caso dejará las armas como resultado de la transición.  
Como es evidente, si el conflicto armado termina, el Estado definirá si adecúa las características del uso de la fuerza legítima en un contexto de construcción de paz, pero asegurando siempre el monopolio del uso de las armas.  De ello dependerá, además, que podamos ofrecer las garantías necesarias de seguridad para todos en el postconflicto.  
Pero nada de esto tiene sentido si realmente no se materializa en hechos concretos para terminar el conflicto armado. Por eso es tan importante que se tomen medidas prontas y contundentes para demostrarle a la población colombiana que existe una verdadera voluntad de paz.  
No debo terminar sin expresar de manera enfática que nos preocupan  las amenazas a las víctimas que generosamente vienen a La Habana a compartir sus dolorosas experiencias. Las víctimas tienen que saber que cuentan con el Estado para tomar todas las medidas que sean necesarias para asegurar su protección.
No puede ser que un acto que busca construir la paz, termine por ponerlas de nuevo en la mira de los violentos y los intolerantes. Aquí estamos tratando de ponerle fin al conflicto pero el país deberá también hacer un esfuerzo por propiciar la inclusión y el respeto a la diferencia como valores centrales de la sociedad.     
Muchas gracias. 














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